
Un soleado sabado de mayo, nos levantamos con afan aventurero y decidimos ir en busca de un templo que nos habian contado que estaba a media hora en bici (en realidad era media hora en coche, lost in translation). Para evitar perdernos decidimos pasar por la oficina de turismo, curiosamente, ni sabian ingles ni sabian de que les estabamos hablando. Tras media hora de buscar en internet y en diversos mapas nos dijeron que buscasemos la carretera 180, y que a partir de ahi era facil de encontrar la ruta ciclista, que recorria diversos templos.
Empezamos nuestra busqueda bajo un sol abrasador y sin protector solar, recorriendo carreteras sin arcen pero con unas aceras de 10 cm de ancho, que subian y bajaban inexplicablemente cada 2 metros y donde vimos la muerte muuuuuuuuy de cerca. Como no veiamos ningun cartel que indicara la ruta ciclista por ningun sitio preguntamos varias veces, y tras 3 horas al sol encontramos el primer templo (sintoista), del que es esta foto. Como recompensa, se estaba celebrando una boda.
El unico restaurante que habia por alli estaba a 2 km por donde habiamos venido (el concepto japones de las distancias es un poco peculiar porque tardamos 2 minutos). Sonia se negaba a volver por la carretera de la muerte y les dijo que la abandonasen en el templo, que preferia no comer. Tras un esfuerzo supremo, accedio a ir por otro camino, y finalmente Rocio, que estaba al borde de la desnutricion pudo comer. En el restaurante descubrimos que se nos habian quedado unas marcas terribles del sol.
Con el estomago lleno y refrescadas, decidimos buscar la ruta, que necesariamente tenia que pasar por el templo que habiamos encontrado. La encontramos, pero no pudimos seguirla mas de dos km porque los carteles se contradecian. Hartas de la bici, del sol, de los templos y de japon decidimos volver a casa porque no sabiamos cuanto tiempo nos iba a llevar, habiamos salido de casa a las 11:30 y eran las 5 de la tarde. La vuelta fue mucho mejor, porque encontramos la ruta ciclista y en 1 hora y media estabamos en casa, donde nos esperaba la ducha y la cama.